La tecnología beneficia a cada persona y por ende los
dispositivos móviles mucho más. Este último año el uso y consumo de las mismas,
creció de gran manera en Bolivia. A tal punto que se calcula, al menos, tres
dispositivos por familia. De hecho, uno no puede vivir sin ellos porque nos
facilitan nuestro día a día, nos mantienen informados de todo que requerimos y
de las personas con las que deseamos estar conectados.
Toda esta fluidez de mensajes instantáneos y
publicaciones del y al momento ha generado estrés en las personas. No por el
contenido ni el consumo, sino por el uso de dispositivos móviles continuamente.
A esto se denomina “Tecnoestrés”, que es un trastorno en el que: el individuo
siente la necesidad de estar conectado en todo momento y en todo lugar; esta
necesidad lleva a la ansiedad, nerviosismo, estrés y frustración que puede provocar
consecuencias en nuestra vida.
Los jóvenes entre 13 y 25 años de edad, son los
amantes de estas tecnologías y por ende los más vulnerables a este problema que
es prácticamente “el peor de todos”. ¿Es falta de educación acaso o falta de
normas en las familias? O simplemente, ¿es una imposición de la revolución
tecnológica? Preguntas a las que todos sabrán responder de la manera adecuada
por cultura o costumbre. Lo que nos queda claro, es el trastorno que sufre cada
joven en Bolivia al utilizar dispositivos móviles en exageración.
Por un lado tenemos empresas que a cada segundo instan
e insisten a adquirir un dispositivo, “sin olvidar de las -facilidades inmensas-
que nos dan”; y por el otro, notamos y vivimos las consecuencias de estas, por
el uso excesivo que se le da. Por su parte los adultos mayores no están exentos
de sufrir ante esta invasión tecnológica pero no por el uso excesivo, sino por
no saber cómo hacerle frente, más en estos tiempos en que muchos trámites y
otras gestiones se realizan únicamente por Internet.
Entonces: frente a este problema denominado
“tecnoestrés”, ¿qué hacemos?
Debemos avanzar en medidas preventivas y progresivas,
lógicamente estas deben ayudar a invertir la masiva publicación existente en
redes sociales e intensivo uso de las tecnologías.
Para ello, la respuesta tiene que ser tanto personal
como de las organizaciones e instituciones donde trabajamos; ya que estas al no
considerar otras opciones, obligan al uso de sus obreros. Se debe tomar una
actitud positiva y confiar en las capacidades personales para afrontar nuevos
retos. Estamos capacitados para asimilar nuevas formas de trabajo? También a
nivel individual, hay que ser proactivo y fijar
límites de nuestra disponibilidad en tiempo tanto en el ámbito laboral
como en el personal.
Pongamos en práctica:
1.- Es aconsejable: que por cada hora de trabajo
frente a una computadora o dispositivo móvil, se tomen 10 minutos para
descansar la mente, los ojos y respirar profundamente.
2.- Emplear los teléfonos fijos y móviles con
moderación.
3.- No realizar otras actividades mientras esté frente
a una computadora o un dispositivo móvil. Por ejemplo: comer, fumar o tener
malos hábitos en postura corporal.
4.- La solución no es odiar a la tecnología. Al
contrario, debe lidiar y hacerlas herramientas de buen uso.


